¿Quién posee estos instrumentos?

¿La kemence, la lavta y la darbuka son “nuestras” o “suyas”?
En las redes sociales vemos constantemente debates como estos:
- “La kemence del mar Negro es en realidad un instrumento griego.”
- “La kemence clásica no es turca.”
- “La lavta turca no existe, vino de Siria.”
La mayoría de estas afirmaciones no nacen de la investigación histórica, sino de reflejos emocionales y nacionalistas. La realidad es mucho más rica y más pacífica: la música no es algo que los pueblos se roben unos a otros; es algo que fluye y se mezcla entre ellos.
En este artículo miramos de cerca algunos de los instrumentos más debatidos, repasamos sus viajes a lo largo de la historia y destacamos la naturaleza sin fronteras y unificadora de la música.
1. ¿Por qué es tan polémico el origen de los instrumentos?
Frases como “este instrumento es nuestro” o “estáis tocando su música” suelen ser producto de la perspectiva del Estado-nación moderno. Sin embargo:
- La historia de la música es miles de años más antigua que las fronteras actuales.
- Las rutas comerciales, las migraciones, las campañas militares y los rituales religiosos han llevado constantemente los instrumentos de una región a otra.
- Imperios como el bizantino, el otomano, el abasí y el safávida crearon espacios multiculturales en los que muchos pueblos vivían —y hacían música— juntos.
Por eso, atribuir un único “dueño” a un instrumento suele ser históricamente débil y menospreciar la diversidad cultural.
2. El debate sobre el origen de la kemence: ¿mar Negro, griega póntica u otomana?
La kemence es uno de los instrumentos más discutidos cuando se habla de propiedad cultural. Tiene una identidad fuerte, al mismo tiempo, en Turquía, en Grecia y en el Cáucaso.
Kemence del mar Negro
En Turquía, la kemence del mar Negro está estrechamente ligada a la región oriental del mar Negro (Trabzon, Rize, Giresun, Gumushane). Acompaña la danza horon y la tocan comunidades laz, turcas, hemshin y otras comunidades locales.
Kemence póntica / griega
Para las comunidades griegas pónticas, la kemence es un símbolo clave de memoria, migración e identidad. Une la Grecia actual con las patrias históricas en torno al mar Negro oriental.
Contexto histórico
Los orígenes de la kemence se remontan a la gran familia del rebab y la lyra. Fuentes medievales del mundo bizantino y del islámico mencionan laúdes de arco emparentados con la kemence actual. La costa del mar Negro ha sido durante mucho tiempo una zona cultural compartida por griegos, turcos, laz, armenios y georgianos. Estos hechos muestran que la kemence no es propiedad exclusiva de ninguna nación: es el sonido compartido de una geografía común.
3. ¿De dónde viene la lavta? ¿Existe de verdad una “lavta turca”?
Otra afirmación muy popular en las redes es: “La lavta turca no existe; se tomó de los árabes o de los sirios.” Es una afirmación simplificada y engañosa.
La familia de la lavta: oud y laúd
Históricamente, la lavta (laouto, lauta) está emparentada tanto con el oud de Oriente Medio como con la tradición europea del laúd. A partir del siglo XV, la lavta aparece en la música cortesana otomana. Se tocaba en ciudades cosmopolitas como Estambul, Izmir y Salónica, en manos de músicos turcos, griegos, armenios y judíos.
¿Qué significa “lavta turca”?
Hoy, cuando decimos “lavta turca”, nos referimos a un instrumento con trastes, afinado según la música makam turca. Tiene una forma de caja y una técnica de ejecución propias, ligadas a la tradición musical otomana de Estambul. Es un instrumento híbrido, moldeado por muchas comunidades que compartían el mismo espacio cultural.
4. Darbuka, bendir y tambores de marco: ritmos compartidos
Cuando pasamos a la percusión, rastrear orígenes nacionales exactos resulta aún más difícil.
- Darbuka: este tambor de copa se usa ampliamente en Egipto, Turquía, los Balcanes, el Levante y el Cáucaso.
- Bendir y def: estos tambores de marco aparecen desde el norte de África hasta Asia Central.
- Davul y zurna: llegan a Anatolia con las culturas nómadas túrquicas y después evolucionan con la mehter otomana y la música popular balcánica.
Estos instrumentos son a la vez turcos, árabes, kurdos, griegos y balcánicos, porque el ritmo es uno de los idiomas compartidos más antiguos de la humanidad.
5. Otros instrumentos de origen compartido
- Ney y kaval: el ney está ligado a las tradiciones sufíes, pero sus raíces se extienden por todo Oriente Medio y Persia. El kaval se toca en la música popular turca, kurda, búlgara, macedonia y rumana.
- Balaban y duduk: el balaban se usa en la música azerbaiyana y del este de Anatolia, mientras que el duduk es un símbolo central del patrimonio armenio. Por su construcción, pertenecen a la misma familia de doble lengüeta.
- Tulum y gaita: el tulum del mar Negro es un tipo de gaita emparentado con la gaida y con otras gaitas de los Balcanes y del Cáucaso. Nacieron en culturas de montaña y de pastores, donde hacían falta instrumentos de viento portátiles y potentes.
6. ¿Robo cultural o intercambio cultural?
En muchas discusiones en internet, el debate se convierte en acusaciones de “robo”. Esta perspectiva lee la historia solo a través del conflicto e ignora la creación conjunta y la influencia mutua.
La historia nos cuenta otra cosa: los instrumentos no se roban; se comparten. Cuando un instrumento llega a una nueva comunidad no desaparece: gana un nuevo estilo, un nuevo sonido y un nuevo significado.
7. El poder unificador de la música
La música es uno de los idiomas más fuertes para cruzar fronteras. El mismo instrumento suena en las danzas horon del mar Negro, acompaña las danzas griegas en Grecia y encuentra una nueva voz en los repertorios populares del Cáucaso. Esta diversidad es una historia de vida compartida y de historia en capas.
Para adoptar un lenguaje más constructivo, podemos cambiar las preguntas que nos hacemos:
- En lugar de “¿De quién es este instrumento?”, preguntemos “¿Qué culturas se encuentran en este instrumento?”
- En lugar de “¿Nos lo robaron?”, preguntemos “¿Con quién compartimos, a través de este instrumento, la misma emoción?”
8. Conclusión: un punto de encuentro, no un campo de batalla
La kemence, la lavta, la darbuka, el tulum, el balaban y muchos otros instrumentos llevan siglos transmitiendo las historias de Anatolia, los Balcanes, el Cáucaso y Oriente Medio.
Cuando hoy tocamos o escuchamos estos instrumentos, no oímos solo a “nuestra” nación: oímos las voces de todas las comunidades que tocaron y transformaron ese sonido. La música no existe para dividirnos, sino para unirnos. Hablar del origen de los instrumentos con profundidad histórica y con respeto por la naturaleza pacífica de la música es la forma más sana de honrar este patrimonio compartido.












